Soneto LXXXVI 



Oh Cruz del Sur, oh trébol de fósforo fragante, 
con cuatro besos hoy penetró tu hermosura 
y atravesó la sombra y mi sombrero: 
la luna iba redonda por el frío. 
Entonces con mi amor, con mi amada, oh diamantes 
de escarcha azul, serenidad del cielo, 
espejo, apareciste y se llenó la noche 
con tus cuatro bodegas temblorosas de vino. 
Oh palpitante plata de pez pulido y puro, 
cruz verde, perejil de la sombra radiante, 
luciérnaga a la unidad del cielo condenada, 
descansa en mí, cerremos tus ojos y los míos. 
Por un minuto duerme con la noche del hombre. 
Enciende en mí tus cuatro números constelados.

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